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instalación camila krauss

He escrito. He desmembrado un libro.

El espectador se acerca a él y lo interviene, tanto como su curiosidad por leer se extienda a todo el cuerpo, a hacer contacto…, a leer los objetos tocándolos, a pararse sobre lo inédito..., o enfrentarse ante una extraña que le pregunta cara a cara: ¿tú cómo sufres?

Escrito durante el confinamiento. Fragmento de un poema inédito que gravita aun sin final conclusivo y comienza con preludios sintomáticos.

Nadie me dio la palabra, yo me tomé la molestia... Estrofado sin entretenedores. Esta voz que palabra no se sabe de cuándo enuncia y si pretende concluir o seguir hasta que la interrumpan. Espectador, Escucha. Mirador, asoma.

 

Créditos

Escribo florecer y pienso en los jardines que cultivé. Los tuve que dejar. Un jardín no es algo con lo que te mudas. Ni si quiera un patio, no un balcón.

 

Descuadernar a Cicerón

Buena parte del encierro durante la contingencia lo he dedicado a relecturas.  He mantenido un ayuno intermitente de la prensa digital y de las redes sociales, por elección propia y porque estoy en un sitio de no siempre accesible conectividad.

Intalación Camila Krauss

después de la Primera Guerra Mundial, el Dada

y después de la Bomba Atómica, el Butoh

y qué si no Realismo Mágico después de toda esa Guerra Sucia en Latinoamérica

Mirar con tacto. Fundación Con Sentido

¿Hacia dónde va un niño ciego cuando la tierra tiembla?

Si no hubiera conocido a Ruth no hubiera visto la urgencia de hacerme esta pregunta.

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